PRÓLOGO

         Hay miradas que penetran más allá de los umbrales de la realidad; son miradas privilegiadas que descubren detalles, sintetizan circunstancias o amplifican aspectos de la vida hasta límites de una rica complejidad. Puri Sánchez es una de esas personas, de cuyas facultades nos beneficiamos quienes contemplamos su obra. Hay en ella tanta precisión, tal cuidado en no mezclar innecesariamente escenas que tienen vida propia, que cada cuadro es un conjunto de instantáneas que componen un retazo de vida donde se ven reflejadas muchas vidas: un retrato de varias dimensiones en el que cada pormenor capta, seduce y enriquece al espectador.

         Puri Sánchez pinta sobre los reflejos de su propia memoria. Abre las gavetas del recuerdo y extrae momentos vividos o sólo retenidos en su retina, pero reunidos, agrupados bajo la luz de la sencillez y de la sobriedad. No hay nada que sobre ni que falte en cada una de las obras de la autora; todo está primorosamente calculado, exactamente medido para que encaje en la escena y forme parte inalienable de ella. Hasta los espectadores ocasionales que están en el cuadro contemplando al artesano parecen identificarse con él ayudándole pasivamente en su lento trabajo.

        El libro Oficios que se pierden es un pequeño tratado de etnografía. En él no sólo se perciben los objetos, los enseres y su uso cotidiano, sino la mano de quién los empuña; la posición en que los maneja, la estancia o el ámbito en que discurre su vida y se desarrolla su trabajo. La obra de Puri Sánchez es, tal vez sin pretenderlo, un elemento didáctico de primer orden, una fuente donde poder beber el hechizo del pasado y saciar la eterna sed de lo pretérito. De ahí exactamente venimos; de ese mundo pulido, perfecto de fondo, cuyas formas, por unas razones u otras han ido quedándose anticuadas. Pero ahí está nuestra raiz, ahí el hilo conduztor que nos ata a las existencias llenas de sentido de nuestros trasabuelos. Conocerlo es un deber, un acto de justicia hacia nuestros antepasados, y conocerlo de la mano de Puri Sánchez una experiencia deliciosa e instructiva.

                                                                                            Joaquín Díaz